Daniel Solo Tiene 16 Años. No Debería Tener Que Preocuparse Por Alimentar a Su Familia.
Con solo 16 años, Daniel carga con preocupaciones que ningún adolescente debería tener.
Mientras muchos de sus compañeros piensan en las tareas, los deportes o pasar tiempo con amigos, Daniel piensa en cómo él y su madre superarán otra semana.

Al crecer, la vida nunca fue fácil. La familia de Daniel se mudó de un lugar a otro, a menudo luchando por encontrar estabilidad. Su madre trabajó duro para mantener a su familia, pero el dinero siempre escaseaba. Incluso de niño, Daniel aprendió a anteponer las necesidades de su familia a las suyas.
Cuando la madre de Daniel resultó gravemente herida en un accidente y ya no pudo trabajar, la responsabilidad de mantener a su hogar pareció recaer únicamente sobre los hombros de Daniel.
En lugar de concentrarse en terminar la escuela secundaria, comenzó a preguntarse si tendría que abandonar la escuela y encontrar un trabajo a tiempo completo. Se preocupaba por pagar las facturas, cuidar a su madre y se preocupaba por si tendrían suficiente comida para pasar la semana.
Ningún joven debería tener que elegir entre una educación y poner comida en la mesa.
Lamentablemente, la historia de Daniel no es única. En todo Arizona, los jóvenes cargan en silencio con responsabilidades mucho mayores que las de sus años. Se preocupan por cuidar a sus seres queridos, pagar facturas y asegurarse de que haya suficiente comida en casa. Con demasiada frecuencia, esas cargas obligan a los estudiantes a poner en pausa su educación y sus sueños.

Cuando Daniel descubrió el programa SHOW UP! de Advance Community, tuvo la oportunidad de volver a ser un niño.
Se rió con sus compañeros. Trabajó junto a otros jóvenes en proyectos diseñados para mejorar su comunidad. Y comenzó a mirar hacia el futuro con esperanza renovada.
Entonces llegó otro momento que cambió su vida.
Como parte del apoyo disponible a través de Advance Community, la familia de Daniel comenzó a recibir cajas mensuales de alimentos nutritivos. Por primera vez en mucho tiempo, Daniel supo de dónde provendrían las próximas comidas de su familia.
Esto significó que Daniel podría quedarse en la escuela, concentrarse en obtener su diploma y construir el futuro por el que tanto había trabajado.
En toda nuestra comunidad, jóvenes como Daniel se enfrentan a circunstancias difíciles que ningún adolescente debería tener que afrontar solo. Un solo acto de generosidad puede dar a un joven la oportunidad de volver a ser un niño.


