Resiliencia a través de la comunidad para Fidelina
Cinco años. Fidelina ha estado luchando contra el cáncer todos los días durante cinco años. Pero a pesar de todo, apareció ansiosa por aprender algo nuevo en la clase Salud con Sabor Latino. Para ella, estas tardes no se trataban solo de cocinar; se trataba de curación, esperanza y comunidad.

El programa Salud con Sabor Latino (traducido como “Salud Con Sabores latinos”) ayuda a los adultos construir hábitos saludables duraderos mediante la práctica de cocina, educación nutricional y lecciones prácticas enraizadas entre las culturas Latina. Cada clase combina la conexión comunitaria con las habilidades del mundo real, proporcionando a los participantes cajas de alimentos nutritivos y mostrándoles cómo una comida saludable puede apoyar el bienestar tanto físico como emocional. Fue a través de esta clase que Fidelina encontró fuerza y apoyo cuando más lo necesitaba.
A sus 78 años, la vida de Fidelina ha sido definida por su perseverancia. Originaria de Michoacán, México llegó a la comunidad South Ranch desde muy joven. Como madre de cinco hijos, trabajó incansablemente y a veces hacía malabares con múltiples trabajos para vender ropa o comida.
Diagnosticada con cáncer hace cinco años, la vida se convirtió en un cuidadoso equilibrio entre las citas médicas y quimioterapia.
Tan pronto como aprendió sobre SSL, Fidelina fue una de las primeras en registrarse y rápidamente se convirtió un miembro más devoto. Incluso se disculpó por adelantado en caso de que los tratamientos la hicieran perder una sesión. Y en los días que no pudo asistir, pidió notas y recetas decididas a No perderse ni una sola lección.
Fidelina a menudo compartía que ser mayor y enferma no significaba la imposibilidad de seguir aprendiendo para mejorar su salud. Deseaba que clases como esta hubieran estado disponibles antes, sabiendo cuánto podrían haberla ayudado más temprano en la vida.

“Estoy muy agradecida por este programa y la oportunidad de aprender cosas nuevas”, dijo. “Aprendí mucho y me sentí especial en cada clase, siempre que recibía mi caja de comida. Esto es algo muy bueno para la comunidad”.
Se graduó de Salud con Sabor Latino en marzo y continuó recibiendo cajas para alimentos hasta octubre. Cada vez, llamó para expresar su gratitud y compartir cuánto los ingredientes frescos le ayudaron a cocinar comidas nutritivas después de la quimioterapia.
La historia de Fidelina ilustra cómo la nutrición puede venir en muchas formas, a través del alimento y el aprendizaje. Encontró fuerza y propósito en la conexión, el cuidado. Para otros que todavía buscan ese mismo sentido de esperanza y pertenencia, su don puede llevar esa ilusión hacia adelante llegando a más personas como Fidelina.


